La saga de Star Wars y la serie Los Soprano tienen algo en común, aunque la galaxia de George Lucas se encuentre muy lejos de Nueva Jersey, el escenario de la historia de la mafia más exitosa de la televisión.

En diciembre pasado se estrenó Rogue one: Una historia de Star Wars. Esta nueva precuela muestra cómo los rebeldes obtienen los planos de la Estrella de la Muerte, el arma letal del Imperio Galáctico que vuela en pedazos en Star Wars: Una nueva esperanza. La historia se sitúa entre el episodio III (2005) y el episodio IV (1977).

Si no estás familiarizado con esta ópera espacial, debes saber que el episodio IV fue el primero en estrenarse, protagonizado por la recientemente fallecida Carrie Fisher (Princesa Leia), Mark Hamill (Luke Skywalker) y Harrison Ford (Han Solo). Los villanos de la historia eran James Earl Jones (Lord Vader) y Peter Cushing (Tarkin). Este último actor murió en 1994, a sus 81 años de edad.

CGI: El recurso tecnológico para resucitar actores

Los Soprano ha sido considerada de la mejor serie de todos los tiempos. Fue una producción de HBO que exploró la filosofía desde los más corrientes conflictos de la familia de Tony Soprano (interpretado por James Gandolfini) y el sangriento código de la mafia.

Tony Soprano lidia con una madre que nunca lo quiso, incapaz de ser feliz y determinada a verlo tres metros bajo tierra. La actriz Nancy Marchand encarnó a la anciana hasta la segunda temporada, cuando su fallecimiento impidió que el personaje siguiera su curso en la historia.

El creador de Los Soprano, David Chase, quería una última escena con Nancy Marchand en la tercera temporada. Así que decidieron revivirla. Lo hicieron usando CGI (Computer-generated imagery). Fue todo un desafío técnico para el año 2001. La empresa Rhinoceros Visual Effects and Design juntó 18 tomas distintas de la actriz y manipuló 8.000 fotogramas para ubicar su cabeza en el cuerpo de una doble. De esta forma lograron un diálogo entre Livia y Tony Soprano:

En Rogue One volvemos a ver a Tarkin y la princesa Leia

También en Rogue One usaron CGI para traer de vuelta a Tarkin y a la princesa Leia en su juventud. La interpretación de Tarkin estuvo a cargo del actor Guy Henry, quien usó sensores de movimiento que luego sirvieron a la empresa de efectos visuales Industrial Light & Magic para insertar el rostro del fallecido Peter Cushing, como reseña Gizmodo en esta nota.

En la escena final, la princesa Leia recibe los planos de la Estrella de la Muerte que inician la aventura galáctica en la cinta de 1977. A Carrie Fisher le agradó la idea de volver a verse en la gran pantalla con 19 años de edad. La hazaña fue posible recreando el rostro de Leia en el cuerpo de la actriz Ingvild Deila. En este video de ABC se explica el proceso:

Carrie Fisher terminó las filmaciones del episodio VIII antes de su muerte el pasado 27 de diciembre. Sin embargo, se esperaba su participación en el episodio IX de la saga. Los fans comenzaron a especular sobre la posible utilización de CGI en este caso, pero en el sitio web de Star Wars se aclaró que no planean una recreación digital de Fisher para la última película de esta trilogía.

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